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Herdling: Sacaos el carné de pastoreo con nuestra guía para principiantes
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Francisco Dominguez
Como sabe cualquiera que haya intentado pasear a un perro, sacar a un gato de una habitación o alejar a un tenaz ratoncito de su granero, conseguir que un animal haga lo que uno quiere es más fácil de decir que de hacer. Por suerte, guiar al rebaño solo requiere práctica y un poco de maña antes de surcar los maravillosos campos como antílopes a través de la sabana.
Nuestra guía os proporcionará las herramientas necesarias para dominar esta habilidad tan inusual y aprobar con nota el examen de pastoreo.
Seguid al líder
Vuestro rebaño quiere mantenerse a distancia, como si os hubierais comido una ristra de ajos y no quisieran oleros el aliento. Si dais un paso hacia ellos, se alejarán en dirección a la señal luminosa que generáis. Parece una tarea sencilla cuando paseáis por llanuras abiertas, pero coordinar a vuestro grupo a través de pasos montañosos sinuosos y cavernas claustrofóbicas requiere precisión.
Este sistema de control indirecto puede requerir un poco de adaptación. Seguir el movimiento de un grupo de animales trotando puede resultar complicado, sobre todo si no tenéis la costumbre de controlar a tantos personajes a la vez, pero hay una forma de simplificar las cosas: con el líder al frente.

Como ya nos habían contado los desarrolladores, Herdling sigue meticulosamente la dinámica natural de los animales. Allí donde va el líder, los demás lo siguen. La mayor parte del tiempo, con raras y peligrosas excepciones que comentaremos más adelante, vuestra atención debería centrarse en el líder. Los demás se alinearán como la caballería medieval cargando en formación de cuña.
Un último consejo para que vuestro rebaño vaya adonde le indiquéis: no utilicéis a vuestro personaje para mover la cámara. Cada vez que cambiáis la dirección de vuestro personaje, vuestro rebaño hace lo mismo. Usad el stick analógico derecho solo cuando necesitéis explorar la zona o, de lo contrario, el rebaño se moverá de forma errática y abandonará la posición deseada. Será un espectáculo divertido que os garantizará unas carcajadas, pero ¡no avanzaréis en absoluto!
Sacaos el carné de pastoreo
Ahora que domináis lo básico, vamos a repasar algunas maniobras necesarias.
Los giros suaves son sencillos: simplemente colocaos a 45 grados mirando en la dirección opuesta a la que queréis que gire el rebaño. Para hacer un giro más cerrado de 90 grados, tendréis que esforzaros un poco más y correr directamente junto al rebaño.
Como todo profesor de autoescuela sabe, un cambio de sentido supone un desafío mayor, ya que exige que adelantéis a todo el rebaño para hacer que den media vuelta. Es posible hacerlo así, pero rara vez merece la pena, ya que es posible que algunos rezagados sigan avanzando a pesar de vuestros esfuerzos. Ahorraos el estrés. Haced que se detengan y podréis rodearlos tranquilamente para realizar la maniobra de forma más controlada.
¡A correr se ha dicho!
Ahora que sabéis cómo girar, no tardaréis en descubrir uno de los mayores placeres del juego: las estampidas. Atravesad campos de flores con el rebaño y acumularán hasta una arremetida por calicornio. ¡Pulsad el botón superior derecho y surcaréis los campos a toda pastilla!
Estas estampidas no solo resultan un deleite para los sentidos, sino que también son una mecánica de vital importancia. Tratadlas como si fuesen un acelerón de Mario Kart o el nitro de Need for Speed ™ Heat. Sirven para superar obstáculos que de otro modo os ralentizarían, como avanzar por nieve espesa o atravesar arbustos. Usadlas sin reparos. Encadenad estampidas acelerando hacia las flores más cercanas y, en lugar de tener que zigzaguear por rutas llenas de obstáculos, podréis atravesarlas directamente.

Es importante aprender esta técnica para poder atravesar ciertos terrenos, como colinas rocosas cuyas pendientes lisas son tan resbaladizas que apenas se pueden ascender a paso lento. Si os paráis a medio camino, el rebaño empezará a resbalar hacia atrás. Sin embargo, con la estampida podréis alcanzar cualquier altura.
Comandante pastor
Todo buen pastor protege y guía a su rebaño. Las encantadoras bestias que tenéis a vuestro cargo son muy vulnerables ante los depredadores y otros peligros en la dificultad preestablecida; si lo preferís, podéis desactivar las muertes en los ajustes.
Empecemos por los peligros. Algunos caminos están llenos de vías de tren puntiagudas que perforan cualquier cosa que se les acerque. En otros lugares, encontraréis precipicios montañosos inestables y senderos helados que pueden derrumbarse y arrastrar a vuestros calicornios al abismo. Para ambos peligros, la solución es la misma: reducid la velocidad y avanzad con cuidado. La prisa no lleva a ningún lado. A menos que un calicornio se resbale por el borde, claro. En ese caso, más os vale correr a rescatarlo antes de perderlo para siempre.
Los depredadores de Herdling suponen una amenaza aún mayor. Podéis esperar compañía no deseada en forma de enormes aves rapaces. Estas suelen encontrarse descansando en cavernas oscuras y, si las molestáis, no dudarán en atacar. ¡No entréis en pánico! Sus guaridas están repletas de delicados faroles. Si un calicornio rompe uno, tendréis un problema. Así que mantened la calma, avanzad a paso lento y no dudéis en frenar para reposicionar con seguridad al rebaño y poneros a salvo.
Cuando un calicornio derriba uno y lo rompe, ¡es momento de entrar en pánico! Corred en estampida hacia la cobertura más cercana, donde el techo sea demasiado bajo para que os alcancen. Una vez despierta, la terrible bestia herirá a al menos uno de vuestros preciados calicornios. Y, si vuelve a suceder antes de que encontréis una baya para curarlo, ese será su fin.

Cuando atacan a campo abierto, es más fácil esquivarlas. Seguid corriendo en estampida, pero cuando se lancen para sobrevolar vuestras cabezas, preparaos para ejecutar un giro de 90 grados y salvar a vuestro calicornio favorito de las despiadadas garras de la bestia.
Conoced y engalanad a vuestro rebaño
Ahora que ya sabéis proteger y alimentar a vuestros animales, sería un error desaprovechar la oportunidad de cuidar de vuestros calicornios y descubrir la personalidad única de cada uno. Sí, claro que podéis acariciarlos, pero después de que se enreden en la maleza, también podéis ayudarlos a limpiar sus pelajes lanudos. En el mundo exterior, si os aventuráis más allá de los caminos trillados, encontraréis esparcidos por los campamentos que visitéis una gran variedad de abalorios que podréis recoger y utilizar para adornar a vuestros calicornios.
Uno de los calicornios más curiosos y rebosantes de entusiasmo también estará deseoso de jugar a traer la pelota con vosotros. No perdáis la oportunidad de parar a jugar un rato antes de volver a aventuraros por los caminos traicioneros. Podría ser la última oportunidad que tengáis de hacerlo, a menos que sigáis nuestros consejos.
¿Aprobaréis el examen para obtener el carné de pastoreo? Descubridlo jugando a Herdling, ya disponible en la Epic Games Store.