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The Last Caretaker es un juego de supervivencia en el que vuestro objetivo es salvar a la humanidad

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Rick Lane
5 nov 2025

¿Queréis conocer un dato curioso? No sabemos si los humanos podemos reproducirnos en el espacio. En teoría, tener bebés en el espacio es posible. Los experimentos con ratones han demostrado que los organismos vivos pueden tener crías sanas en órbita bajo gravedad artificial. Sin embargo, hacer pruebas con humanos es mucho más difícil por una serie de razones prácticas y éticas que creo que no hace falta explicar.

Si os estáis preguntando qué tiene que ver esto con los videojuegos, The Last Caretaker parte de la base de que los humanos no podemos tener hijos en el espacio. Cuando el cambio climático inunda la Tierra y la humanidad parte hacia las estrellas, la supervivencia de la especie depende de una instalación flotante llamada Lazarus Complex (complejo Lázaro), donde una flota de robots cuidadores gesta humanos de forma artificial para, más tarde, enviarlos al espacio. 

Al menos, así es como tendría que ser. En The Last Caretaker, encarnáis al último robot superviviente del proyecto, el cual vuelve a activarse al oír una voz en su cabeza que le insta a salvar a la humanidad reavivando el Lazarus Project (proyecto Lázaro).

Es una premisa que hace que The Last Caretaker destaque en el saturado género de la supervivencia. El juego también sobresale por su manera de combinar los sistemas clásicos de supervivencia y fabricación con elementos de automatización, disparos en primera persona y un fuerte énfasis en la exploración. Parece evidente que el estudio finlandés Channel37 aspiraba a algo ambicioso con este título.

Pero, como explica su creador Antti Ilvessuo, los orígenes de The Last Caretaker son mucho más modestos de lo que aparentan: "La idea inicial cuando presentamos este estudio era hacer que tuvieras tu barco y exploraras el mundo", cuenta Ilvessuo, que anteriormente fundó RedLynx y creó la saga Trials
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Aunque su planteamiento es muy distinto, el océano minuciosamente simulado de The Last Caretaker tiene parte del ADN de Trials. En sus primeras versiones, The Last Caretaker era básicamente un simulador de navegación basado en físicas. Pero Ilvessuo consideró que las mecánicas de la navegación eran demasiado complejas y poco intuitivas para resultar divertidas, así que decidió que la base móvil del jugador estuviera propulsada por motores. "El motor funciona mejor en términos de jugabilidad", comenta.

No fue hasta un año después de establecer las bases del sistema de The Last Caretaker cuando Channel37 empezó a plantearse qué tipo de historia quería contar. El concepto de que un robot se encargue de repoblar la humanidad surgió a mitad del desarrollo. 

"Recuerdo cuando estábamos en la GDC hace dos años y medio. Le decíamos a la gente que aún no teníamos el trasfondo de la historia", cuenta Ilvessuo. "Fue una declaración bastante arriesgada en ese momento". Sin embargo, una vez surgió el concepto, marcó el rumbo del resto del desarrollo. "Todo encajó", dice Ilvessuo. "Todo tenía sentido y una razón de ser".
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Controlar a un robot en un juego de supervivencia le da a The Last Caretaker un toque diferente al resto del género. Por vuestra naturaleza sintética no necesitáis comer ni dormir, pero sí tenéis que recargaros de vez en cuando, ya sea consumiendo baterías o conectándoos directamente a puertos de carga. Incluso la función de guardar la partida encaja de forma coherente en la narrativa del juego, ya que al hacerlo creáis una copia de seguridad de vosotros mismos por si las cosas salen mal.

Al entrar en las entrañas del Lazarus Complex, vuestro Caretaker (cuidador) se dirige a las dársenas, donde encuentra el barco que os servirá como base principal mientras os enfrentáis a las olas y las corrientes del océano global. Al igual que en el simulador de supervivencia acuática Subnautica, la exploración juega un papel clave en The Last Caretaker, cuyo mundo oceánico está plagado de megaestructuras en ruinas que la humanidad dejó atrás.

"El mapa está completamente diseñado, no se genera de manera procedimental", nos cuenta Jack Pattillo, community manager de Channel37. "Hay un montón de zonas ocultas repartidas por el juego. Encuentras lugares donde quizá los humanos se refugiaban o vivían... incluso puedes toparte con robots cuidadores desactivados que intentaban proteger a la gente. Son ese tipo de historias las que vas descubriendo mientras juegas".
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Además de ir desvelando poco a poco la historia de The Last Caretaker, la exploración también es crucial para cumplir vuestro objetivo principal. Cultivar humanos de forma artificial no es precisamente sencillo: requiere mantener las biopods (biocápsulas) que sirven de cunas para los humanos y dependen de un conjunto de subsistemas. El corazón de The Last Caretaker es un sistema de gestión de recursos dinámico en el que tendréis que decidir cómo distribuir de forma más eficiente todo lo que recojáis para alcanzar vuestros objetivos.

"Igual puedo usar estos recursos para fabricar máquinas que automaticen las cosas y me faciliten la vida. O puedo usarlos para hacer armas. Puedo hacer cosas para protegerme", dice Pattillo. "El juego te permite afrontarlo como quieras y jugarlo a tu manera".

Esa flexibilidad se extiende a otros aspectos de The Last Caretaker. La Tierra inundada está habitada por criaturas tanto orgánicas como sintéticas que pueden atacar vuestra base flotante mientras recorre el océano. Tenéis diferentes medios para defenderos de ellas: podéis combatirlas directamente con armas, montar sistemas automáticos de protección o recurrir a métodos más ingeniosos. 

"Algunos enemigos acuden a la luz y te atacan si la enciendes. Otros, en cambio, la evitan y se alejarán. También hay criaturas que solo salen de noche", comenta Pattillo.
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Por eso, a ciertos enemigos podéis ahuyentarlos simplemente iluminando el barco, aunque eso también trae sus complicaciones. "La luz consume energía, así que hay que asegurarse de que la nave tenga suficiente energía para mantener todas las luces encendidas y seguir en movimiento", explica Pattillo.

La energía, a su vez, se genera de muchas formas, como utilizando biomateria obtenida de los enemigos para producir petróleo. Ese mismo petróleo se puede utilizar como combustible para lanzallamas o como base para granadas explosivas, lo que os permite defender vuestra base de una forma más directa. "Una vez más, intentamos dejar la decisión en manos de los jugadores", comenta Pattillo.

Una vez que logréis cultivar humanos viables, podréis enviarlos a su nuevo hogar extraplanetario lanzando cohetes a la órbita, pero no esperéis hacerlo desde el primer momento. "Se tarda un tiempo en empezar a enviar humanos al espacio", dice Ilvessuo. Y aunque no hará falta dominar complejas mecánicas orbitales al estilo de Kerbal Space Program, sí requiere una preparación considerable, como aprender a fabricar elementos como oxidante y combustible para cohetes.

Aunque vuestro objetivo principal es mandar a vuestro primer grupo de humanos al espacio, eso no significa que la misión termine ahí. "Al enviar a los primeros humanos al espacio, vuelve algo. No queremos contar qué es, pero hará que cambie un poco la forma de afrontar la misión", dice Ilvessuo.
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The Last Caretaker sale en acceso anticipado, pero, según Pattillo, los jugadores podrán disfrutar de una experiencia completa desde el primer día. "La versión de acceso anticipado es el juego completo: tiene principio, desarrollo y final", comenta. 

Aun así, Channel37 tiene la intención de añadir mucho contenido al juego después del lanzamiento. "Apuntamos alto", concluye Pattillo. "Cuando entré en el equipo, la empresa me dio la biblia del mundo del juego y tardé dos o tres días en leérmela entera. Hay contenido previsto para varios años. Sé dónde acaba la historia en la versión de acceso anticipado... y también sé dónde termina de verdad".

The Last Caretaker se publica el 6 de noviembre en la Epic Games Store.