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Guía de MotoGP 26: aprended a manteneros sobre la moto y a tomar las curvas con eficacia
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Phil Iwaniuk
MotoGP 26 captura el peligro y la delicadeza de las carreras modernas de MotoGP en un modelo de conducción riguroso y sólido. Es como controlar una moto de 1000 cc con un mando: una tarea que requiere mucha paciencia, coordinación, acciones increíblemente fluidas y, sobre todo, práctica, incluso para los más veteranos de la saga.
Los cambios en la física de este año se centran en la "conducción basada en el piloto", es decir, la idea de que no controláis la moto directamente, sino que gestionáis los movimientos y las acciones del piloto. Eso significa que, aunque fuerais competitivos en MotoGP 25, os conviene leer esta guía para obtener consejos sobre cómo manteneros sobre la moto este año.
Estableced la entrada del freno máximo al 50 %
Basta con jugar tres segundos a MotoGP 26 para darse cuenta de que ir rápido no es lo difícil; el verdadero reto es frenar bien. El juego incluye asistencia de "frenado neuronal" y un modelo con físicas arcade para quienes no quieran asumir la ardua tarea de dominar un modelo de física más exigente y extremo. Pero si estáis leyendo esta guía, no sois de ese tipo de jugadores.
Deberíais empezar por establecer la entrada del freno delantero al 50 % como máximo, ya sea activando el bloqueo del gatillo en vuestro mando (si tenéis uno) o ajustando los parámetros de entrada del mando en la configuración del juego. Si aplicáis el 100 % de presión al freno delantero durante más de medio segundo, en realidad empeoraréis la potencia de frenado, la entrada en curva y el ángulo de inclinación potencial.
Para tomar una curva, el neumático delantero debe poder girar libremente. Si se bloquea mientras inclináis la moto, perderéis adherencia en la rueda delantera y terminaréis en el suelo. Pero aquí está la peculiaridad de MotoGP 26: como controláis al piloto y no a la moto, en lugar de un simple bloqueo y caída, el piloto endereza la moto y reduce la inclinación. Es como si de repente estuviera pilotando sobre mojado.
Es una señal bastante sutil y puede que no tenga sentido hasta que entendáis los sistemas internos, pero os está indicando que estáis apretando el freno delantero con tanta fuerza que el neumático delantero no puede girar de forma óptima y, por lo tanto, el piloto no puede frenar ni inclinarse correctamente en la curva.
Reducir a la mitad la potencia de frenado disponible puede parecer una gran desventaja, y así lo sentiréis al principio cuando veáis a los pilotos controlados por la IA adelantaros en las zonas de frenado, aparentemente capaces de lograr una mayor potencia de frenado en una distancia más corta. Pero cuando estáis empezando, esta es la mejor manera de aprender que no es necesario aplicar el 100 % de la presión.
Una vez que hayáis interiorizado este principio, podéis desactivar el bloqueo del gatillo o restablecer los valores de frenado predeterminados del mando, y empezar a practicar la aplicación manual de una presión de frenado de entre el 50 % y el 75 % en el gatillo izquierdo.

Inclinaos hacia atrás antes de hacerlo hacia delante
La buena noticia es que ya hemos superado la parte difícil. La mala es que en este juego todo es difícil. Siguiente paso: tomar el control total de los movimientos del piloto.
Como sabrá cualquiera que no se quedara dormido en clase de física, al frenar en una máquina como una moto de competición, gran parte del peso se desplaza hacia delante. Y si estáis encima de la moto cuando eso ocurre, no es precisamente algo bueno.
Por lo tanto, la mejor manera de estabilizar la moto y evitar caballitos invertidos involuntarios en la zona de frenado es desplazar vuestro peso hacia atrás antes de frenar.
Grabaos a fuego esta secuencia de comandos al acercaros a vuestro indicador de frenada: soltad el acelerador, tirad del stick izquierdo hacia atrás, aplicad presión de freno y girad el stick izquierdo desde las seis en punto hacia las nueve o las tres. Esto garantizará un movimiento fluido del piloto en la parte más crucial de la vuelta: la zona de frenado.

Usad el freno trasero con pulsaciones cortas
Y hay, como diría el gran Peter Falk, solo una cosa más. Y esa cosa es el freno trasero.
El instinto humano al enfrentarse a los controles de frenado doble de MotoGP es apretar a fondo tanto el freno delantero como el trasero y mantenerlos así hasta que la moto reduzca la velocidad lo suficiente como para tomar la curva. Pero, como ya hemos visto, el freno delantero no reacciona bien a esto y el trasero tampoco está diseñado para mantenerlo apretado hasta que la moto se detenga.
En la práctica real, los pilotos usan el freno trasero para bloquear deliberadamente la rueda trasera y crear un ángulo de deslizamiento, lo que les permite entrar en la curva con un ángulo de inclinación agresivo y a mayor velocidad. A continuación, modulan la liberación del freno trasero y la coordinan con la presión del freno delantero, la marcha y la posición del cuerpo. Así, la moto recupera la estabilidad al soltar el freno trasero y el neumático trasero vuelve a agarrarse al asfalto y reanuda así su giro.
No dudéis en probar esta técnica si queréis emular a maestros del freno trasero como Brad Binder y Ai Ogura. Pero si preferís dejar esa técnica para más adelante, usad el freno trasero con una serie de pulsaciones breves para conseguir una mayor potencia de frenado.
Hacedlo cuando la moto esté en línea recta en la zona de frenado, justo antes de empezar a inclinaros.

El acelerador impulsa la moto
Ahora que habéis ido a toda velocidad por la recta, habéis frenado con éxito al entrar en una curva y os habéis inclinado hacia el ápice, ya tenéis casi todas las herramientas necesarias para competir al máximo nivel en MotoGP 26. Casi todas.
Solo os queda dominar las salidas de curva. Y hay un principio sencillo que debéis tener en cuenta para ello: al acelerar, la moto recupera la verticalidad después de haber tocado con la rodilla en el suelo.
Pensadlo: las motos de MotoGP pesan unos 157 kg. ¿Podríais levantar un armario volcado de 157 kg hasta ponerlo de pie simplemente colocándoos encima y moviendo vuestro peso de un lado a otro? No, y Marc Márquez tampoco.
En su lugar, es la moto la que hace el trabajo. Cuando aceleráis más, desplazáis el peso a la parte trasera de la moto y hacéis que los neumáticos giren a mayor velocidad, lo que los empuja hacia la parte más ancha y gruesa de la superficie de contacto. También aumentáis la fuerza centrífuga, lo que significa que se requiere un menor ángulo de inclinación para trazar la misma curva. Todos estos fenómenos físicos que ocurren a la vez hacen que la moto quiera volver a ponerse recta.
Así que tened en cuenta que, cada vez que aceleráis en una curva, ampliáis su circunferencia; es decir, trazáis una línea más abierta. Por lo tanto, cuantas menos modulaciones del acelerador se realicen en una curva, mejor. Esperad a que la curva se abra y deje al descubierto la siguiente curva y, entonces, acelerad para abriros, alejándoos del ápice y dirigiéndoos hacia el ápice exterior de la curva. Así os colocaréis en una buena posición para la recta. Eso sí, agarraos fuerte.

Probad diferentes discos de freno para adaptarlos a vuestro gusto
Enhorabuena: ya domináis suficientes principios básicos de la conducción basada en el piloto de MotoGP 26 como para recorrer la pista. El siguiente paso es empezar a ajustar la configuración a vuestro gusto.
En general, la configuración de la moto tiene menos importancia en este juego que en simuladores de carreras de cuatro ruedas tan populares como Project Motor Racing, pero hay dos variables en particular con las que vale la pena experimentar: los discos de freno y los neumáticos.
Hay una diferencia importante entre ambos. La elección de los discos de freno depende en gran medida de las sensaciones, mientras que la de los neumáticos no.
Los neumáticos funcionan dentro de un rango de temperatura de operación, así que elegir compuestos blandos, medios o duros depende totalmente de la temperatura de la pista. Si después de dos o tres vueltas notáis que uno o ambos neumáticos se sobrecalientan (podéis comprobarlo en la esquina inferior derecha del HUD), necesitáis un compuesto más duro. Si están fríos, debéis optar por uno más blando.
Los discos de freno os dan un poco más de margen para vuestras preferencias personales. La naturaleza del circuito es sin duda un factor a tener en cuenta, por lo que pistas como Sepang o COTA, con largas rectas que desembocan en curvas cerradas, requieren discos más grandes para soportar la temperatura generada por las frenadas. Pero el tamaño, el peso y el material del freno también afectan a sus propiedades de conducción. Puede que prefiráis sacrificar algo de potencia de frenado a cambio de una mayor agilidad en la curva, o que vuestro estilo de conducción se beneficie de un freno más robusto, con anclajes más pesados y una entrada en curva más progresiva.
MotoGP 26 ya está disponible en la Epic Games Store.