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Peggle sigue siendo igual de brillante 17 años después de su lanzamiento

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John Walker
10 jul 2024

Todos somos extraordinariamente buenos en Peggle, menos cuando es injusto. Las cosas que pasan cuando el título no juega limpio, como que la pelota bote de forma rara y pase sin saber cómo entre 13 fichas sin tocar ninguna de ellas, resultan realmente indignantes. Es algo que los gobiernos deberían estudiar. Está claro que alguien en algún lugar debería enfrentarse a las consecuencias. Pero cuando esa bola rebota de forma espectacular en una ficha de la esquina superior izquierda, lleva una trayectoria perfecta por un pasadizo de la derecha, golpea tantas fichas naranjas por el camino que genera una bola gratis y luego cae con una sincronización perfecta en el cubo de la parte inferior, eso es, sin duda, una muestra de nuestra asombrosa habilidad. Merecemos medallas y estatuas.

Todo esto refleja la asombrosa brillantez del Peggle de 2007, el juego casual de pachinko de PopCap que llevó a la desarrolladora de tener un enorme éxito entre vuestra tía y su círculo de amistades a obtener fama mundial entre los jugadores hardcore. Aunque la empresa siempre será conocida por su megaéxito de tres en raya Bejeweled, el título que la hizo famosa entre los entusiastas de los videojuegos fue Peggle (seguido de cerca por Plants vs. Zombies). Y todo sin necesidad de tener un arma balanceándose en la parte inferior de la pantalla.

A ello contribuyó el hecho de que Peggle saliera a la venta en una época en la que la distribución digital de juegos para PC era totalmente nueva y las opciones muy limitadas. No era el tipo de juego que se vendía en cajas en las tiendas, y muchos jugadores no navegaban por los portales casuales en los que suelen estar los juegos de PopCap, por lo que un juego tan bueno (y no sepultado por decenas de miles de otros títulos) pudo destacar. Entonces ayudó enormemente que Peggle llamara la atención de los desarrolladores de Valve mientras preparaban la compilación de juegos incluida en The Orange Box, de 2007. Junto a juegos revolucionarios como Portal y Team Fortress 2 se encontraba una versión especial de Peggle, Peggle Extreme, con niveles tematizados en torno a títulos de la biblioteca de Valve como Half-Life.
Peggle - 1
Pero rozar la popularidad no es suficiente. Peggle era lo suficientemente bueno como para conservar su propio éxito, y a eso contribuyó un poco de moderación. Basado en el pachinko, un juego físico popular en Japón pero no demasiado conocido en el resto del mundo, el título consiste en lanzar una bola a una pantalla llena de fichas circulares y ver cómo rebota en ellas al azar hasta llegar al fondo de la pantalla. Funciona con físicas de pinball que hacen que cada ficha propulse ligeramente la bola y mantenga su impulso mientras rebota por la pantalla. El objetivo es golpear todas las fichas de color naranja (entre las muchas azules) antes de quedaros sin bolas que disparar.

Esto, por sí solo, resulta interesante. Genera sentimientos de gloria personal cuando las cosas salen bien, pero también indignación universal cuando salen mal. Además, PopCap le dio su toque por medio de niveles temáticos en cada colección. Estos ofrecen una habilidad de bonificación única que aporta variedad a las mecánicas de juego.

Peggle comienza con Bjorn el unicornio, que os muestra un breve trazado de la trayectoria que seguirá la bola que lancéis tras su primer rebote. Con este tutorial no solo aprenderéis cómo pueden las fichas desviar la bola, sino que también empezaréis a creer que tenéis cierto nivel de control sobre el descenso resultante. Y, hasta cierto punto, así es. Podéis hacer rebotar deliberadamente la bola hacia una zona, intentar cronometrarla para que se deslice por un hueco en medio de un círculo giratorio de fichas e imponer cierto grado de influencia sobre el giro. Pero las cosas no tardan en volverse caóticas cuando un segundo, tercer o cuarto rebote resulta imposible de predecir para un ser humano y la suerte toma el relevo.
Peggle - 2
Después de Bjorn está Jimmy Relámpago, un roedor subido en un monopatín, que, cuando golpeáis una de las fichas verdes que activan sus habilidades, lanza una segunda bola. Kat Tut, un gato ataviado con ropajes del antiguo Egipto, le da al cubo deslizante de la parte inferior de la pantalla extensiones con forma piramidal a ambos lados para contribuir a que la bola rebote en él y pueda dispararse de nuevo. Claude, una langosta con marcado acento francés, hace que aparezcan flippers como los de un pinball en la parte inferior izquierda y derecha de la pantalla durante unos turnos para que podáis volver a poner la bola en acción. El último de los 10 Maestros Peggle, el Maestro Hu, un sabio búho, utiliza habilidades zen para afinar el tiro elegido de una forma que resultaría imposible para un humano, calculando la trayectoria completa que seguirá la bola y ajustándola para que siga la mejor ruta posible.

Hay un total de 55 niveles, lo que significa que os espera mucha diversión en el Peggle original, incluso 17 años después de su lanzamiento. Una vez que los hayáis completado todos, podréis volver a jugar todo el juego con la opción extra de seleccionar cuál de las 10 habilidades de bonificación queréis tener en cada nivel. También podéis echar un vistazo al modo Desafío, en el que los niveles presentan condiciones de victoria mucho más difíciles; por ejemplo, se aumenta el número de fichas naranjas que tenéis que eliminar o se establece una puntuación mínima necesaria de 400 000. Incluso tenéis lo que Peggle llama desafíos demenciales (Insane Challenges), descritos como los desafíos más difíciles que ofrece el Instituto Peggle.

Vamos, que el juego tiene tanto contenido que os tendrá ocupados durante días. Y sigue siendo tan absorbente y exasperante como siempre. (Es una pena que el juego se hiciera para una resolución fija de 800×600, pero puede ampliarse a pantalla completa en cualquier pantalla y sigue siendo muy jugable. Lo he comprobado llevándolo al límite en mi monitor de 3440×1440). Y cuando por fin hayáis terminado con todo eso, podréis meteros de lleno en Peggle Nights, su primera secuela ¡que tiene otros 60 niveles para jugar!


Y no dejéis que los demás os hagan dudar de vosotros mismos. Que las cosas salgan bien se debe enteramente a vuestra habilidad, como cuando conseguís 50 000 puntos extra con un tiro extralargo, aunque solo haya sido porque el pez deslizante se movió en ese preciso momento y golpeó la bola en la dirección correcta: ¡casi seguro que lo teníais previsto! Y que no os quepa duda de que Peggle puede llegar a jugar muy sucio, como cuando de alguna manera no lográis golpear ninguna de las fichas naranjas durante el descenso de la bola y encima esta tarda una fracción de lo segundo más de lo normal en caer y no entra en el cubo. Estas cosas las programaron a propósito los desarrolladores para haceros sentir mal, porque son muy malos y están celosos de lo buenos que sois en su juego. Está demostrado empíricamente.