Noticias

Revenge of the Savage Planet quiere que exploréis, fabriquéis y os riais

S
Shaan Joshi
17 dic 2024

Nadie podría recriminaros que, al comparar Revenge of the Savage Planet con su predecesor, pensarais que pertenecen a franquicias diferentes, pero que quede claro: tienen muchas cosas en común. Como en Journey to the Savage Planet, en el último juego de la desarrolladora Raccoon Logic se confían a los jugadores las tareas de explorar lo desconocido, enfrentarse a plantas y animales extraños (y a menudo letales) y lidiar con un jefe demasiado insensible (o, en este caso, antiguo jefe, ya que despiden a vuestro personaje al principio de la aventura). Lo realmente diferente en este juego es cómo os afectan las cosas, literalmente. 

Revenge of the Savage Planet toma un poco de distancia y cambia la cámara de la perspectiva de primera persona a la de tercera. Dicho así puede parecer un cambio insignificante, pero después de haber echado el primer vistazo al juego a principios de esta semana, nos sorprendió lo diferente que es en cada momento.
Screenshot 1
"Una de las ventajas de cambiar a la tercera persona es que podemos añadir más comedia física al jugador —nos explica Alex Hutchinson, director creativo de Raccoon Logic—. Nos dimos cuenta de que, con un mundo sistémico, necesitáis saber si os estáis quemando o si os tropezáis —algo que, como advirtió el equipo rápidamente, resulta difícil transmitir en primera persona—. Como dice Mike, nuestro director creativo, hay un número limitado de cosas que puedes hacer con las manos; además, la gente quería verse los pies para el plataformeo".

Aunque aún no hemos podido probar el juego, no tardamos mucho en entender lo bien que encaja esto con el sentido del humor de Raccoon Logic. Hay una sensación como de comedia circense en la forma en que vuestro valiente explorador se abre camino por los cinco planetas explorables del juego (¡hemos hecho los cálculos y hay un 400 % más que en el anterior!), en especial cuando te enfrentas a los distintos tipos de moco (Goo), que funcionan como obstáculos ambientales y como herramientas para el jugador. Andar sobre el moco verde (Green Goo) os permite presumir de vuestra mejor imitación de un resbalón de Buster Keaton sobre una cáscara de plátano, pero también sirve para hacer tropezar a vuestros enemigos. También existe un moco de tipo hierro (Ferro-Goo) que, si bien no supone tanto peligro para caminar, es conductor, de modo que podréis conectar corrientes eléctricas sobre diferentes superficies. Por otro lado, se ha eliminado la bofetada característica de Journey to the Savage Planet, pero ahora tenéis algo mejor: una patada superexagerada que hará volar por los aires a animales exóticos superesponjosillos.

Con el cambio a la vista en tercera persona, el aspecto y la jugabilidad de Revenge of the Savage Planet son diferentes, pero el bucle principal de exploración, escaneo del entorno, recolección de recursos, fabricación de herramientas nuevas y desbloqueo de zonas nuevas es tan fantástico como siempre.
Screenshot 2
"En esencia, sigue siendo un metroidvania —nos asegura Hutchinson—. Aterrizáis sin equipo y tenéis que ir mejorándolo para poder avanzar en el mundo. Hay muchas herramientas nuevas, como látigos, pistolas lanzamocos y un motón de cosas que podemos mejorar. Muchas de ellas son necesarias para llegar al final del juego, pero otras son opcionales, dependiendo de cómo queráis jugar. Estamos intentando ampliar el espacio de juego para que la gente pueda disfrutar del juego de la manera que quiera".

Estos objetivos de diseño también ayudan a explicar el mayor alcance que busca Revenge of the Savage Planet, aunque no podemos evitar preguntarnos si esta secuela debería haberse llamado Revenge of the Savage Planets. Tras resolver varios rompecabezas ambientales y defendernos de unas cuantas criaturas hostiles, el equipo nos dejó ver un trocito de uno de los nuevos mundos: un planeta desierto rebosante de vegetación nativa única. Dado el nivel de comedia física que se gasta este juego, no debe sorprendernos que nuestro diligente explorador llegue a su nuevo destino de la manera más extravagante posible: nada de naves espaciales, sino con un cañón espacial, a lo Evel Knievel.
Screenshot 3
"Cada planeta tiene también su propia temática física —nos explica Hutchinson, al llegar a este nuevo planeta—. Este es bastante abierto y existe mucho espacio vacío entre las zonas de juego. Hay una especie de planeta volcánico helado muy, pero que muy vertical. Creo que Steve [Masters, el director del juego] decía que tenía unos 500 metros de verticalidad, algo que tuvo mucha importancia en el primer juego y queríamos recuperar".

Revenge of the Savage Planet, un juego con varios planetas que explorar, incontables criaturas contra las que luchar (o coleccionar para vuestro bolígrafo de investigación, si os va la ciencia) y un montón de secretos que desvelar, os ruega que exploréis hasta hartaros (solos o acompañados) cuando llegue a las tiendas el año que viene. Quienes no soporten la espera siempre podrán salir del paso jugando a Journey to the Savage Planet, disponible en oferta hasta el 9 de enero.