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South Park: La Vara de la Verdad es una inusual parodia RPG que no ha envejecido ni un solo día
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Francisco Dominguez
De algún modo, el método de Cartman funciona igual de bien. Casi una década después de su lanzamiento, gracias a los conocimientos sobre juegos de rol de Obsidian y al talento para la parodia de Trey Parker y Matt Stone, nadie ha satirizado mejor los clichés de los RPG que South Park: La Vara de la Verdad. No necesitas ser fan de South Park para disfrutar de estas agudas reinterpretaciones del género, tan pertinentes hoy para Baldur's Gate 3 como lo eran en 2014, y presentadas con el estilo característico de los creadores de la serie. South Park ofrece una ambientación tan rica y vívida como Los Reinos Olvidados de D&D, y con mejores chistes.
Eres "el niño nuevo" y te han soltado en el pueblo más maleducado y grosero de Colorado en lo que empieza como una entrañable búsqueda para hacer amigos en tu nuevo hogar. Esta introducción se convierte rápidamente en una escandalosa y exagerada pelea entre niños haciendo de elfos oscuros (distinguibles por sus orejas puntiagudas atadas a la cabeza) y humanos, que se disputan la poderosa Vara de la Verdad. Su épica contienda sobre lo que parece ser una ramita normal y corriente puede hacer que conflictos de fantasía como la guerra entre Redania y Nilfgaard en The Witcher 3 parezcan una nimiedad tras presenciar los horrores sangrientos desatados por los niños de ocho años más crueles de South Park.
Los niños rondan por las calles como bandas salvajes de preadolescentes haciendo cosplay y tomándose demasiado en serio su juego de rol, ataviados con un popurrí de disfraces y blandiendo una mezcla de inocentes juguetes y peligrosas herramientas. Las inofensivas flechas de juguete se sustituyen por peligrosas armas como el martillo letal del paladín Butters, el pesado palo de golf del elfo oscuro Kyle y los punzantes dardos del bar de Skeeter. Se trata de un juego con una capacidad brutal para convertir un surtido de objetos cotidianos en una desmesurada fuente de dolor, al igual que hizo la saga Yakuza con tan vistosos resultados.

Dicen que la comedia depende de saber elegir el momento adecuado, y lo mismo sucede en el chistoso combate por turnos de South Park: La Vara de la Verdad. Con interacciones escuetas pero necesarias, parecidas a las de Paper Mario, las acciones rápidas pueden potenciar tus ataques y mitigar los golpes de los rivales hasta alterarlos por completo con solo pulsar un botón en el momento adecuado. Salvo que, en vez de Goombas y Koopa Troopas, te dedicas a apalizar alegremente a los niños que eligieron el bando equivocado (es decir, el contrario al tuyo). Es bastante raro que se permita atacar a niños en los videojuegos. Fallout 3 es famoso por rehuir esta opción, al igual que muchos otros. Sin embargo, a ojos de los encargados de la clasificación por edades, se considera lo suficientemente aceptable cuando el propio jugador interpreta a un mocoso.
Al igual que la serie, el juego es despiadadamente vulgar a la par que abundante en imaginación y repasa los elementos familiares de los RPG a una velocidad vertiginosa. Y, para ser un RPG que se puede acabar en 15 horas, está tan bien medido y pensado como muchos juegos cuatro veces más largos.
Los fundamentos de los juegos de rol experimentan una verdadera transformación al estilo de South Park. En vez del maná, tus poderes reducen tus PP (Puntos de Poder, al parecer) y las pociones de poder se parecen a latas de bebidas energéticas, que garantizan un aumento de las reservas de PP de tu vejiga. Los objetos curativos son comida basura, como bolsas de patatas fritas y perritos calientes. Los pedos hacen las veces de ataques mágicos, los ataques especiales consisten en rondas improvisadas de piedra, papel y patada entre las piernas, y las invocaciones incluyen desde el escatológico Señor Mojón hasta el todopoderoso Jesucristo en persona.
Los creadores de South Park tienen madera de roleros, por si quedaba alguna duda tras su alabado episodio sobre los MMO "Haz el amor, no el Warcraft". Como frikis de la fantasía hasta la médula, ambos son grandes aficionados a D&D, y Trey Parker incluso creció jugando a títulos clásicos muy influyentes, como Ultima, de Richard Garriott. Y eso se nota en la cariñosa y provocativa aproximación al género de La Vara de la Verdad.

Un ejemplo: tu propio personaje. Tras emplear el tiempo que quieras personalizando a tu avatar en el creador de personajes, rápidamente descubres que tu protagonista es muy silencioso y tiene menos capacidad de decisión de la que te gustaría. Y el juego te lo recuerda constantemente. Nunca desaprovecha la oportunidad de mostrar un primer plano del rostro indiferente de tu personaje cada vez que te hacen una pregunta. No importa qué nombre hayas elegido, ya que el Gran Mago Cartman te bautiza para siempre con el mote de "Gilipollas", y tú no tienes ni voz ni voto. En compañía del ruidoso elenco de la serie y su avalancha de bromas de mal gusto, no conseguirás decir ni pío.
Pero no solo los abundantes chistes y bromas hacen que el juego sea memorable, sino también el giro rolero que se les ha dado a las ubicaciones más conocidas de la serie. City Wok, Armas de Jimbo, la comisaría del condado de Park y muchas otras están presentes y tienen el mismo aspecto que en la serie. Sin embargo, algunas ubicaciones pueden ser muy diferentes: aventúrate al norte de la frontera, al "Reino de Canadá" medieval, y el conocido diseño de la serie se convertirá en un mundo con vista cenital que imita el estilo de The Legend of Zelda para NES.
Como es de esperar, la escuela es el escenario de muchos de los momentos más destacados del juego. Irrumpir en el colegio de primaria de South Park con la dudosa misión de liberar a Craig del castigo del Sr. Mackey acaba dándole una magnífica vuelta de tuerca a la clásica fuga carcelaria. En mitad de una mazmorra en miniatura, dejas fuera de combate a los vigilantes de pasillos con gas letal y peinas las instalaciones en busca de una serie de llaves para librar a los prisioneros de una tarde de soberano aburrimiento.
Entonces, mediante un sorprendente cambio de escena que Dragon Age o Baldur's Gate estarían orgullosos de recrear a modo de giro final impactante, la escuela se convierte en el desolado escenario de una batalla desesperada por la Vara: las paredes están agrietadas y llenas de pintadas, hay barricadas improvisadas bloqueando el paso y, en el suelo, yacen niños heridos perfectos para saquear. Y la cosa se vuelve aún más rocambolesca y descabellada hasta culminar en un desenlace convenientemente disparatado que nunca verías venir.
Algunas cosas mejoran con la edad, siempre y cuando se les conceda tiempo para apreciar sus matices. Otras se quedan anticuadas como reliquias de su tiempo. Pero hay otras, como South Park, que siguen siendo tan divertidas, escandalosas, ingeniosas, caóticas, depravadas e impactantes como siempre. Obsidian Entertainment, Trey Parker y Matt Stone lograron un inverosímil acto de magia profana del que cualquier nigromante deslenguado estaría orgulloso, y su descarnada parodia del género RPG no ha envejecido ni un solo día.
South Park: La Vara de la Verdad ya está disponible en la Epic Games Store.