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Probamos Star Wars Outlaws: una galaxia muy, muy lejana de ser una sociedad pacífica

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Francisco Dominguez
30 jul 2024
Decir que la trilogía original de Star Wars es un "western espacial" siempre le ha hecho un flaco favor. No se puede pasar por alto la clara influencia de las películas de samuráis de Kurosawa (sobre todo La fortaleza escondida) o los emocionantes combates aéreos de las películas de la Segunda Guerra Mundial. Después de haber probado Star Wars Outlaws, está claro que este término de género encaja más con lo último de Massive Entertainment que con las películas originales de George Lucas.

Si le quitamos los Jedi, Star Wars puede ser un western espacial de verdad, con toda la despiadada anarquía que cabría esperar. ¿Para qué molestarse con trucos mentales Jedi, gimnasia mística o zumbidos de varitas luminosas cuando un poco de subterfugio y un puñetazo bien dado funcionan perfectamente? Esa es la actitud de Kay Vess, y de momento le funciona bien. Dependiendo únicamente de la rapidez de su ingenio y los disparos de su bláster (y de la ayuda de su compañero merqaal Nix), Kay se está forjando una reputación que rivaliza con la del mismísimo Jabba en un desdichado hervidero de cantinas de mala muerte, atracos peligrosos y gánsteres poco fiables.

Simulación de sinvergüenza

La demo empieza con un aterrizaje forzoso en Toshara, el primero de los cinco planetas del juego, y me sorprendería que no fuera el más ventoso. Sus extensas sabanas y árboles parecen a punto de ser arrancados de cuajo por devastadores vendavales mientras nubes de polvo colosales se levantan a lo lejos. Pero no es del tiempo de lo que os tenéis que preocupar.

Poco después de llegar, me encuentro huyendo de bandidos en una persecución en speeder, esquivando disparos de bláster y atravesando cañones y motores de naves espaciales en ruinas para llegar a la capital del planeta, Mirogana. Y todo para conseguir un puñado de créditos con los que reparar la nave de Kay.
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La ciudad ofrece refugio de los potentes vientos, pero no seguridad. Hay puestos de control de soldados de asalto por todas partes, y los sindicatos criminales rivales acechan en cada sórdido rincón. Como ambos bandos están en busca de todas las ventajas que puedan obtener sobre el otro en su guerra territorial galáctica, son una posible fuente prometedora para los créditos que Kay necesita.

Mi primera "entrevista de trabajo" (una audiencia obtenida de forma poco ética con Gorak, el cabecilla del Sindicato Pyke) acaba con Kay expulsada sin contemplaciones de la sala. Esto supone una humillante presentación del sistema de reputación del juego. En pocas palabras: aún no tenéis ninguna, y tendréis que ganaros el respeto de los demás antes de poder empezar a acumular créditos de verdad.

Sin dejarse intimidar por estos contratiempos, Kay está dispuesta a enfrentarse al desafío. Después de un desvío durante el que me quedé sin blanca jugando al sabbac (la versión de Star Wars del blackjack) y disfruté de las inesperadas máquinas recreativas de la ciudad (entre las que encontré un divertido homenaje al juego de recreativa con pistolas sobre raíles de Star Wars de 1983), estaba listo para seguir adelante.

En el proceso de ganarme la confianza de los criminales de Toshara, me alegré de descubrir que las misiones nos ponen delante un montón de oportunidades de dar puñaladas por la espalda. Lo que calculaba que más me convenía se ponía a prueba constantemente; los objetivos cambiaban, con lo que yo también tenía que adaptarme, y en todo momento alimentaba lo que se acabó convirtiendo en un mezquino resentimiento hacia el Sindicato Pyke.

En cierta ocasión prometí sabotear una base del Sindicato para los hutt, pero un enfrentamiento inesperado me llevó a engañar a mis jefes y a ponerme a favor de Crimson Dawn. Me valía todo mientras le diesen por saco a Gorak y a mí me pagasen. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que la simulación de sinvergüenza del juego estaba funcionando tal y como se esperaba.

Tras ganarme la confianza de Crimson Dawn y obtener acceso fácil a sus territorios, saqueé sus almacenes en busca de piezas para mejorar el bláster. Cuando no hay buenos, uno no se siente tan mal al aprovecharse de la confianza de las facciones.

El sistema de reputación abarca la totalidad de los territorios de las bandas en el impresionante mundo abierto de Toshara (también repleto de vida salvaje, materiales de artesanía y bases asaltables). La reputación que os esforcéis por labraros determinará si abrirán fuego al veros u os dejarán explorar a vuestro aire. Mantener una buena reputación con varias bandas promete hacer que algunas misiones sean pan comido, pero sospecho que habrá repercusiones si Kay intenta complacer a demasiados amos, y que si provoca demasiado a las otras facciones tendrá que hacer frente a las posibles consecuencias.

No quiero saber las probabilidades

Siempre en inferioridad numérica, siempre en desventaja, Kay vive de su ingenio, y descubrí que yo también tenía que hacerlo. Para ayudar a equilibrar las probabilidades, pasé a usar la mecánica de sigilo del juego de manera casi constante para evitar tiroteos innecesarios, hasta el punto de que estoy bastante seguro de que el 80 % de mi tiempo de juego lo pasé en cuclillas: ¡mi Kay no se salta los entrenamientos de piernas, eso seguro!

Existía el riesgo de que en los niveles repletos de paredes, cajas y barriles a la altura del pecho, tener que moverse constantemente de cobertura en cobertura cada vez que los guardias no estuviesen mirando se volviera demasiado repetitivo. Pero gracias a Nix, la esperada combinación de centinelas patrullando, cámaras de seguridad y puntos de observación aéreos se convierte en un sinfín de oportunidades para hacer maldades. ¿Para qué lanzar una piedra para sacar a los guardias de sus puestos cuando podéis enviar a vuestro ruidoso merqaal a que lo haga? Manteneos a salvo en la oscuridad, enviad a Nix a sabotear las alarmas y aprovechad al máximo esta útil (y sorprendentemente adorable) mecánica de distracción.
Probamos Star Wars Outlaws: una galaxia muy, muy lejana de ser una sociedad pacífica - Espacio
Cuando las cosas se tuercen y se desata un tiroteo, el juego pasa a convertirse en un shooter centrado en coberturas convencional con algunos añadidos, como tiros mejorados para eliminar los campos de fuerza. Vuestro bláster es propenso a sobrecalentarse (una excusa muy apañada para recuperar el atajo de enfriamiento mediante acción rápida de Star Wars Battlefront II), y como se suelen necesitar varios disparos para derribar a los enemigos, tendréis que ser astutos. Mantenerme agachado, ponerme a cubierto, controlar a las multitudes con granadas y aprovechar cualquier arma cuerpo a cuerpo que soltaran los enemigos me ayudó a salir de apuros.

Y, claro está, también me aproveché de algunos elementos del entorno colocados de forma tentadora. Por ejemplo, disfruté enviando a Nix a prepararme explosivos mientras una multitud de enemigos se acercaba, aunque la sincronización de la explosión no siempre fuera perfecta.

Con los sables láser fuera de la ecuación (de momento, aunque no me extrañaría que Kay se acabara haciendo con uno), liarse a puñetazos pasa a ser una clara opción. A pesar de su tamaño, Nix es un compañero de equipo muy capaz; es como una versión peludita y en miniatura de Atreus de God of War o de Ellie de The Last of Us; salta de forma inesperada sobre las armas de los enemigos para inutilizarlas y los deja vulnerables y listos para recibir el gancho de Kay. No os molestéis en atizar a los droides. Creedme, lo intenté, pero los puños de Kay y los dientes de Nix no eran rivales para los disparos de bláster en la cabeza cuando se trataba de enfrentarse al chasis metálico de un droide ejecutor (Enforcer Droid).

El ascenso de la Cazaestelas

La segunda parte de la demo me dejó poner a prueba la Cazaestelas, la nave de Kay, ahora ya operativa. La piloté mientras me acercaba a Kijimi, un planeta ártico visto en El ascenso de Skywalker​​. Hacer girar la Cazaestelas por campos de escombros de asteroides congelados, apartar a los asaltantes más problemáticos y encontrar material recuperable supone un interesante cambio de ritmo. Los menos aficionados a la exploración espacial pueden encender los propulsores y acelerar para aproximarse al planeta cuando estén listos para volver a tierra firme.

Cuando yo lo hice, los edificios nevados de los monasterios de Kijimi City ofrecían una vista espectacular. Es una ubicación más pequeña, con un ambiente invernal precioso. No puedo nombrar ni un solo juego de Star Wars que tenga un nivel de nieve malo, así que, con suerte, habrá más cosas que hacer allí una vez que Kay complete su objetivo de alistar a un desvalijador de cajas fuertes. No llegué lo suficientemente lejos para averiguarlo, ya que me quedé sin tiempo por haber estado demasiado rato molestando a los guardias.

Dejé la sesión con más ganas de Outlaws, sobre todo porque no pude volver a experimentar uno de los grandes placeres que ofrece el universo de Star Wars: abatir a un soldado de asalto o a un caza TIE. Haría falta un soborno considerable para convencer a cualquier sinvergüenza de que se resistiera a acabar con la carne de cañón más famosa del Imperio cuando se presentara la oportunidad.

Hazte un nombre en la galaxia en Star Wars Outlaws, que estará disponible el 30 de agosto en la Epic Games Store.