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Tales from The Dancing Moon pone patas arriba un pueblo costero galés

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Francisco Dominguez
16 ene 2026

El universo fantástico de Tales from The Dancing Moon no bebe de referentes habituales como Tolkien, Dungeons & Dragons o Juego de Tronos. Su ambientación surge de un viaje familiar al pueblo costero galés de Rhossili, un lugar espectacular con imponentes acantilados, playas vírgenes y la isla mareal de Worm's Head, conectada a la costa por un camino traicionero que puede quedar engullido por el mar en cuestión de momentos. 

Tras oír cómo describe DjMonkey este lugar tan singular en el que la estructura deteriorada de un enigmático naufragio del siglo XIX se ha transformado en una atracción turística de lo más lúgubre, cuesta no coincidir con él cuando asegura que "Gales cuenta con escenarios bastante infravalorados".
Tales from The Dancing Moon - Desierto
Mucho antes de aprender a hacer videojuegos, DjMonkey ya escribía historias que mezclaban el dramatismo y misterio de Rhossili con el género de fantasía de portales, un género de historias para adolescentes ambientadas en otros mundos como Las crónicas de Narnia, El mago de Oz y La materia oscura, que marcaron profundamente su infancia como niño tímido y apasionado por la fantasía en los años 90. "Me identificaba con esos personajes, con la idea de que en la vida había algo más que ir al colegio", comenta.

De día trabaja como artista técnico y en su trayectoria figuran producciones de Hollywood como Venom y Maléfica. Durante la pandemia se familiarizó a fondo con Unreal Engine, lo que despertó su interés por el desarrollo de videojuegos como vía para contar sus propias historias y no las de un director de cine. "Reunía el equilibrio perfecto entre lo técnico y lo artístico para que alguien como yo pudiera narrar su propia historia de una forma única, sin estar al servicio de la visión de otra persona", nos explica. De ahí nació Ïllisor, su universo paralelo galés, escenario de Tales from The Dancing Moon.

Pero no os dejéis engañar por la estética fantástica y la vista isométrica pensando que es otro Baldur's Gate o Neverwinter Nights. No lo es, aunque DjMonkey cree que podría servir como una especie de "puerta de entrada". Tales from The Dancing Moon es un RPG narrativo de simulación de vida que se desarrolla a lo largo de cuatro estaciones y en el que abrirse paso entre los monstruos es tan importante como construir el pueblo, cocinar, pescar o preparar té. El desarrollador ha adaptado mecánicas de juegos serenos y entrañables como Stardew Valley y Animal Crossing y las ha incluido en este RPG isométrico, además de añadirle un toque de caracterización y desarrollo de personajes entre misión y misión a la altura de la gente de Critical Role.

"Hay episodios intensos con mucho combate y tiradas de dados. Se vuelve muy técnico y estratégico. Después de esos momentos, el grupo vuelve al pueblo para descansar, charlar y visitar tiendas. Esa es la parte que más me gustaba, esos momentos más íntimos y tranquilos".
Tales from The Dancing Moon - Destilación
Para un desarrollador en solitario, lo más lógico suele ser utilizar un enfoque en 2D; basta ver cómo ConcernedApe logró la profundidad que convirtió Stardew Valley en todo un éxito. Trabajar en 3D podría parecer más complicado, pero DjMonkey descubrió que para él era todo lo contrario, ya que sus puntos fuertes eran el diseño de sistemas y la narrativa. "Probé el 2D —comenta—. Intenté algo al estilo de juegos como Octopath Traveler, es decir, 3D con sprites 2D. Pero entonces me di cuenta de que el arte no era lo mío. Si hubiera tenido que encargarme también de todo el diseño artístico, habría tardado tres veces más en sacar el juego".

Como cabría esperar de un juego tan arraigado en la cultura británica, Tales from The Dancing Moon profesa un profundo amor por una taza de té bien caliente, sobre todo cuando las estaciones dan paso a un invierno gélido en la costa azotada por el viento. En Dungeons & Dragons, si queréis moveros más rápido, preparáis una poción de velocidad o memorizáis un hechizo de celeridad. En Tales from The Dancing Moon, lograréis el mismo efecto preparando la combinación adecuada de hojas de té. 

También disfrutaréis de otra costumbre muy británica: frecuentar el pub local. El bar de Ïllisor se llama The Dancing Moon. "Seguramente fue el lugar donde empecé a pensar en el diseño porque lo tenía muy presente", explica DjMonkey en relación con el Worms Head Hotel, un establecimiento del siglo XVIII al que solía ir. Como tantos pubs de las zonas más remotas de Gales, es el corazón de la comunidad, el punto de encuentro donde los vecinos se reúnen al caer la noche.

Cuando no estéis trabando relación con personajes locales como Fergus, el afable posadero de The Dancing Moon (al que el desarrollador describe como "una especie de Papá Noel") o la inquieta pescadora del pueblo, lo habitual será que os dediquéis a salir de aventuras y a cumplir misiones. Hay peligros en forma de bestias sombrías que deambulan por los campos, pero lo más probable es que os encarguéis de recolectar materiales una vez que salgáis de esta localidad diseñada a mano y os adentréis en distintas zonas generadas de manera aleatoria.
Tales from The Dancing Moon - Charla con Fergus
A pesar de este carácter aleatorio, DjMonkey nos explica que su identidad está profundamente arraigada en los inconfundibles paisajes de la península de Gower. Dewiland Meadows está inspirado en el pueblecito de Llandewi; Stocknel Swamps, en las marismas salinas de Knelston; y Noneye Desert, en las extensas playas de arena de Port Eynon.

Al priorizar la historia frente a las estadísticas propias de los RPG, DjMonkey sitúa el juego dentro de la categoría llamada "jugabilidad basada en el descubrimiento", siguiendo la estela de Return of the Obra Dinn y The Outer Wilds. "A medida que juegas, vas aprendiendo cosas. Ese es tu progreso", explica. Por ejemplo, para progresar en el segundo acto basta con aprender a preparar un té concreto, pero el proceso para descubrir cuáles son exactamente los ingredientes no es en absoluto sencillo para los no iniciados.

Tales from The Dancing Moon tiene un toque profundamente personal. El hermano de DjMonkey se encargó de la banda sonora, y un amigo le ayudó con el modelado en 3D de recursos que no consiguió encontrar por otros medios. Además, la enigmática narrativa fragmentada que discurre en segundo plano, protagonizada por unos adolescentes de nuestros días que se adentran en un mundo extraño, está inspirada en sus propios amigos del instituto.

Sus aventuras se desarrollan en paralelo a las del protagonista de Tales from The Dancing Moon, de la misma forma que el elenco de la historia lleva mucho tiempo rondando la mente de su autor. De hecho, llegó a escribir un preludio del juego en Substack en el que sustituye el célebre viaje en tren de Harry Potter desde la estación de King's Cross hasta Hogwarts por un trayecto menos romántico por la ruta ferroviaria de Great Western Railway entre Paddington y Rhossili. "Es triste decir que ya no hablo con ellos tan a menudo, pero siento que los he tenido tan presentes en la mente como a los personajes que he creado para esta historia", explica.
Tales from The Dancing Moon - Invierno
Ahora son los jugadores quienes comienzan a encajar las piezas de la historia de DjMonkey, para quien ha sido un alivio comprobar que ha sabido conectar con ellos. Esos personajes y Rhossili, que durante mucho tiempo fueron la obsesión de una persona, vivirán ahora en la imaginación de la comunidad.

Tales from The Dancing Moon ya está disponible en la Epic Games Store.