Noticias

There Is No Game: Wrong Dimension es un juego de rompecabezas posmoderno que merece la pena descubrir

S
Steven T. Wright
21 dic 2023

A There Is No Game: Wrong Dimension no le caes muy bien, pero no pasa nada. No me refiero a la clase de hostilidad hacia el jugador que tienen los títulos de Dark Souls, desde luego: el narrador maníaco de este no-juego no va a cortarte por la mitad con un cuchillo de carnicero gigante. No, en lugar de eso, te encerrará tras rompecabezas cada vez más complicados mientras te asegura que, en efecto, no hay ningún juego al que jugar ni nada que ver. Y, en cierto modo, tiene razón.

Si fuera un juego, diría que There Is No Game pertenece a un microgénero cada vez más popular de juegos de rompecabezas que se deleitan subvirtiendo las expectativas del jugador y atravesando la cuarta pared con una sierra circular. Este grupo incluye juegos populares como The Stanley Parable y éxitos inesperados como Inscryption. Sin embargo, a diferencia de esos juegos, There Is No Game no es una metaficción con una trama sencilla y directa; más bien, todo lo contrario. Y eso es lo que lo hace tan entretenido.

Al principio de There Is No Game, la pantalla de título te indica que pulses un botón iluminado que dice: "¡Por aquí!". Después de unas cuantas indicaciones, el no-juego te pregunta si quieres salir. Tras haber jugado a varias experiencias similares en mis tiempos, esperaba que fuera una broma inofensiva; para mi sorpresa, el programa se cerró, aunque me dio un logro de cortesía por las molestias. Esto marca muy bien el tono de lo que está por venir. 
Jugabilidad de There Is No Game
Hacer cualquier cosa en There Is No Game requiere ir en contra de la voluntad directa del programa, encarnada por su narrador. Este narrador, interpretado por el desarrollador independiente del no-juego, Pascal Cammisotto, es una fuerza perpetuamente agotada (y cada vez más desesperada) que te recuerda sin cesar que podrías estar haciendo literalmente cualquier otra cosa con tu tiempo, como leer un libro, ver una película o jugar a un juego que de verdad sea un juego. 

Aunque la voz del no-juego está siempre presente a lo largo de la experiencia, también es un actor físico en el proceso; te cierra puertas en las narices, crea barreras que te impiden alcanzar tu objetivo, te desvía por extrañas vías secundarias e incluso, en ocasiones, hace que el programa se bloquee para evitar tu avance. Y mientras intentas encontrar una forma de salir de cada una de estas extrañas trampas, el narrador sigue hablando, diciéndote que es un buen momento para actualizar y reiniciar el ordenador. Si de verdad te preocupara el cambio climático, ¿no lo apagarías para ahorrar un poco de electricidad?

Se podría decir que There Is No Game es básicamente un chiste que se repite una y otra vez y de tantas formas distintas como puedas imaginar. Aunque esto técnicamente sea cierto, lo cierto es que al final de sus breves cinco horas de duración estaba bastante sorprendido por los niveles de creatividad y complejidad que el título había llegado a alcanzar. Hay muchos juegos de broma muy buenos, pero no hay tantos que consigan hacerme reír durante toda la experiencia, y este no-juego decididamente lo consiguió. Es mucho más que un meme tonto... O tal vez sea el meme más tonto de todos. En cualquier caso, merece tu atención.

En resumen, There Is No Game es un tipo específico de experiencia que creo que funciona mejor en los videojuegos que en cualquier otro medio: un proyecto apasionante poco convencional creado para satisfacer los gustos y caprichos de un desarrollador obsesivo. Es mejor entrar sabiendo lo menos posible, así que prefiero dejarlo ahí. Si este tipo de cosas te parecen divertidas, sin duda es un juego al que merece la pena echarle un vistazo (o al menos eso es lo que yo diría si de verdad fuera un juego, claro).

There Is No Game: Wrong Dimension está disponible en la Epic Games Store.