
Problemas profundos: los juegos submarinos más terroríficos en la Epic Games Store

"Talasofobia" es una palabra complicada para un miedo sencillo. Si te cuesta mirar por encima de la borda de un ferri en el cruce al cruzar un lago, perturbado por las olas turbulentas que hay debajo, se te pone la piel de gallina al pensar en un buzo en unas aguas tan profundas que no se puede ver el fondo del mar ni la superficie o te hace temblar la idea de flotar en el mar a miles de kilómetros de tierra, dando patadas con las piernas sin saber qué hay nadando en las negras profundidades bajo tus pies…, igual tienes talasofobia. En pocas palabras, es el miedo a las masas profundas de agua.
Muchos desarrolladores han aprovechado esta particular vertiente del miedo a lo desconocido. Algunos lo hacen de forma más directa, ambientando sus juegos en la superficie de un oscuro y peligroso mar o situándote en el fondo de sus insondables profundidades. Otros lo hacen más discretamente y te sorprenden con aberraciones acuáticas.
A continuación, hemos escogido algunas opciones de la Epic Games Store en las que podrán sumergirse quienes tengan talasofobia para llevarse un susto de muerte.
Subnautica: Below Zero
Subnautica: Below Zero te suelta en un mundo alienígena en el que la superficie es azotada por tormentas que te helarán hasta los huesos. Es mucho más seguro (desde un punto de vista ambiental) sumergirse en el océano, donde la temperatura es mucho más tolerable. Aquí puedes buscar recursos para construir un hogar submarino desde el que explorar el fondo.
Teniendo en cuenta que es un juego en el que te pasas casi todo el rato debajo del agua, es sorprendente lo poco que molesta Subnautica a las personas que padecen de talasofobia. La mayor parte del fondo marino está bien iluminada gracias a una flora y una fauna fosforescentes que proporcionan una luz cálida casi dondequiera que se mire.

Aunque hay dos partes del juego que me ponen la piel de gallina. Para avanzar en la historia de Subnautica, tienes que descender, seguir descendiendo y descender aún más a las cavernas y desfiladeros que surcan el lecho marino como cicatrices. Son tan profundos que no tienes suficiente aire para llegar al fondo. Por tanto, tienes que rellenar el tanque de submarinismo con plantas raras que generan oxígeno.
Así que, mientras puedas encontrar estas plantas, podrás permanecer en las profundidades todo el tiempo que necesites. Pero es fácil perderse en las estrechas y retorcidas ramificaciones de las cuevas y quedarse atrapado, buscando frenéticamente una planta o incluso un atisbo de la superficie hacia el que dirigirse. Siempre que entras en una cueva, sabes que estás asumiendo esta posibilidad de quedarte sin respiración.
Si consigues escapar de las cuevas, te enfrentarás a la segunda amenaza de Subnautica. A medida que avanzas en la historia, el océano se va llenando de criaturas más grandes y violentas. Monstruos gigantes de dientes afilados recorren las aguas cerca de la superficie. Cuando nadas hacia la superficie en busca de aire, puedes distinguir la silueta negra de algo que te quiere comer.
SOMA
No es de extrañar que SOMA, un juego en el que te quedas atrapado en una base de investigación submarina y eres atacado por robots homicidas, dé mucho miedo. No sé si me gustaría conocer a una persona que disfrute siendo perseguida por pasillos estrechos y oxidados mientras una máquina le grita con voz humana.
Pero aquí es fácil olvidarse de que estás bajo el agua, ya que la base tiene pocas ventanas. Podría ser perfectamente una mina abandonada o una estación espacial, o cualquier otro de esos espacios industriales que tanto suelen gustar a los creadores de juegos de terror.

Sin embargo, el agobiante miedo de la talasofobia se filtra en esos momentos en los que se deja ver el océano. Cuando abres una puerta a un pasillo con un techo de cristal después de haber pasado mucho tiempo en medio de una oscuridad metálica, no parece una escapatoria, sino un recordatorio de lo aislado que estás. No solo tienes que escapar de los monstruos que te persiguen, sino también encontrar la forma de salir del océano que te envuelve en una fría oscuridad.
Y luego están los momentos en los que tienes que salir de la instalación y darte un paseo por las profundidades marinas. Rodeado de densa agua de mar, la única luz con la que cuentas procede de alguna que otra lámpara y de los ojos rojos de los robots que patrullan por el lecho marino. Es tan angustioso que de tan ganas de llevar un salvavidas mientras juegas.
ABZÛ
La nueva obra del director artístico del magnífico juego de peregrinación Journey, ABZÛ es una verdadera delicia para la vista. Al recorrer los océanos en esta aventura submarina, te encontrarás con unas aguas rebosantes de vida. A tu alrededor, mientras nadas, se amontonan y nadan en círculos bancos de peces y grupos de delfines. El mar es una sinfonía de colores, con cálidas arenas doradas y enredaderas submarinas de vivos tonos rojos y verdes. A veces puede parecer que estás nadando en la paleta de un pintor.
Toda esta vida anula por completo cualquier atisbo de talasofobia. Parece que el océano no esconde secretos, lo que refuerza doblemente la sensación dramática que te embarga cuando desaparece esa comodidad.

Hay un momento, al principio de ABZÛ, en el que se te une un compañero robot, un dron amarillo que te sigue haciendo ruiditos a tu paso y despejando la vegetación de tu camino. Atravesáis juntos una pequeña cueva. Precedido por los alegres zumbidos de tu compañero, acabas de salir de la cueva de vuelta al amplio océano cuando, de repente, un tiburón enorme lo atrapa de una dentellada y se aleja nadando en la oscuridad con tu destrozado compañero entre las fauces.
Ante ti se abre una gigantesca extensión de agua oscura y, por primera vez, notas que no está llena de colores y que los bancos de peces que antes llenaban tu campo de visión no se ven por ningún lado. No hay sitio donde esconderte.
Estos momentos en ABZÛ, contrapuestos de manera perfecta al color y la alegría que impregnan la mayor parte del juego, insuflan al mundo una sensación de amenaza que nunca te abandona.
Outer Wilds
Aunque Outer Wilds es un juego de exploración espacial y no submarina, tiene uno de los encuentros acuáticos más espeluznantes de cualquier juego de esta lista.
El título es una maravillosa vuelta de tuerca a la fórmula del Atrapado en el tiempo: solo tienes 22 minutos para subirte a tu nave espacial y explorar el sistema antes de que un agujero negro lo absorba todo. Luego el mundo se reinicia y reinicias tus exploraciones desde cero.
Hay un planeta con el que debes tener especial cuidado. Espinoscuro es un extraño planeta orbital. Su núcleo es una semilla brillante envuelta en gruesas enredaderas de madera, y su superficie está oscurecida por una densa niebla que se vuelve más espesa a medida que te adentras en ella.

Si pilotas tu nave en la niebla tóxica en busca del núcleo brillante, empezarás a ver luces en la nube. Parece que podrían ser la semilla..., pero si te acercas, saldrán de la oscuridad unos dientes de 6 metros de largo, conectados a las fauces de una boca cavernosa que pertenece a un rape monstruoso de tamaño astronómico.
Una y otra vez tendrás que volar hacia el hogar de estos terroríficos peces, arriesgando tu nave y a tu vulnerable piloto.
Como víctima de la talasofobia, ¿por qué te ibas a sumergir en unos juegos diseñados para exprimir y explotar el complejo de miedo principal en tu cerebro? Porque si juegas a uno de los juegos anteriores y consigues sobrevivir a los peores encuentros, también sentirás una oleada de alivio cuando vuelvas a la superficie. Podrás salir de estas profundidades figuradas, sentir el aire fresco en tus pulmones y marcharte con el alivio de quien ha escapado a lo peor del mar.