
Cómo Arknights: Endfield me enseñó a dejar de preocuparme y a disfrutar de los juegos de gacha

Cuando entraba a Arknights: Endfield por primera vez, pensaba en Pokémon.
Cuando llegó a Game Boy, yo era un adolescente engreído y creía ya que era demasiado grande para jugar. Luego presencié cómo Pokémon se fue convirtiendo en un fenómeno cultural y pasé años pensando hacia mi interior que había desperdiciado mi oportunidad.
Siempre hubo una posibilidad de empezar, disponible en muchos colores, en varias generaciones de hardware, pero me autoimpuse una barrera mental por la misma razón que cuesta empezar a leer cómics: ponerse al día y llegar a dominarlo parece intimidante. Pero, con el tiempo, me animé, jugué a un juego de Pokémon, aprendí el idioma y me enamoré de la franquicia.
Muchos años después, me volví a encontrar en una situación similar, solo que esta vez con los juegos gacha, un género que lleva el nombre de una palabra que nunca había oído ni entendido, y que de repente parecía estar por todas partes tras el lanzamiento de Genshin Impact. Al menos, puedo decir que no cometí el mismo error. Al menos, puedo decir que he probado algunos de los títulos más importantes.
Lo que no podía decir, hasta hace muy poco, era que me sentía realmente cómodo con este tipo de juegos.
Aquí es donde entra Arknights: Endfield, mi mejor y más reciente intento para aprender un nuevo lenguaje de videojuegos. Mi camino hasta hablarlo de forma fluida me confundió, me abrumó, me enseñó y me hizo humilde. Pero también me convirtió en un fan.

Gachatrápalos a todos
Al comienzo pensaba que no sabía lo que era un juego gacha. En gran parte, estaba equivocado, gracias a las típicas tiendas de los 80.
Cuando era niño, una edad en la que mi mamá todavía me llevaba a rastras cuando iba de compras, mis tiendas favoritas eran las que tenían máquinas para jugar. Mi pasatiempo favorito era rogarle a mi mamá por una moneda para meter en la máquina, bajar una palanca y sacar una bola de chicle dura como una piedra o un anillo de araña de plástico empolvado, que venía en una cápsula de plástico transparente con forma de cúpula.
Resulta que eso es, más o menos, lo que se conoce como una máquina gacha, aunque, hay que admitir, son mucho más modernas que las de Hills de 1987. Dentro de las cápsulas había juguetes, pero las versiones japonesas se remontan a la década de 1960 y se llamaban gachapón o simplemente gacha.
Antes de sentarme a jugar Arknights: Endfield, investigué un poco porque todavía sentía que tenía que entender mejor qué era un juego gacha. Quería saber qué esperar, y eso fue lo que aprendí: lo que antes era el acto físico de bajar una palanca para obtener un premio, ahora es digital y se aplica a los videojuegos.
En estos videojuegos, la idea es que hay un enorme pozo de premios lleno de un montón de cosas que quieres y un montón de cosas que no. Es así que en el lenguaje de los juegos gacha "tiras" (me gusta imaginar la palanca de una máquina tragamonedas) y obtienes (idealmente) premios fabulosos.
Si bien este concepto no tiene mucha ciencia detrás, la forma en que funciona en los juegos es un poco más compleja. Armado con todo el conocimiento que obtuve mientras descargaba Arknights: Endfield de la Epic Games Store y con la explicación sobre los juegos gacha de EGS me lancé de lleno a esta nueva experiencia.

Juego sobre juego
Arknights: Endfield arranca con 30 minutos de combates épicos llenos de adrenalina y espadas, exploración con tirolesas y travesías por una tundra nevada, cuyo gran final nos enfrenta a mí y a un grupo de aliados que aparecen justo a tiempo para neutralizar a un jefe casi del tamaño de una montaña.
El juego base no es muy diferente de esa misión introductoria, pues me ofrece oportunidades casi constantes para blandir la espada, encadenar ataques explosivos con mis compañeros de equipo, explorar un mundo abierto y obtener una cantidad descomunal de todo tipo de monedas a cambio de mis esfuerzos.
Arknights: Endfield es un juego con densidad narrativa, con escenas cinemáticas cargadas de personajes e historia en cada camino que voy tomando. Después de la explosiva introducción, desperté de una siesta de 10 años a bordo del OMV Dijiang, la base de Endfield Industries y mi hogar. Allí me entero de que soy Endministrator, una posición claramente importante en esta nave espacial que orbita a baja altura alrededor de una luna llamada Talos-II y que tiene el tamaño de un planeta. Recogemos recursos como el Originium de la superficie, los refinamos y creamos cosas en el Dijiang.
Aprendo esto de la misma manera que mi personaje lo aprende, de una mujer llamada Perlica que está aquí para ayudarme a recordar que soy un líder, un luchador, un inventor del calibre de Edison, en otras palabras, un auténtico héroe. Y resulta que ella también.
A medida que avanzo en la campaña, voy encontrando nuevos personajes. Algunos están disponibles para unirse a mi escuadrón de cuatro luchadores (los pandas gigantes y humanoides también cuentan como personas). Perlica se convierte al instante en mi compañera favorita e inseparable.
Las misiones que me encargan no son muy complicadas; el combate es rápido y llamativo, y se caracteriza por la posibilidad de realizar movimientos espectaculares a medida que se acumulan medidores con cada golpe. Sigue pulsando el botón y todos los personajes de tu grupo se sumarán a la acción, reduciendo a golpes las barras de salud de tus enemigos.
Luego empecé a acostumbrarme a mis piernas de Talos-II.
Durante más de 10 horas, sentí que casi cada misión me enseñaba algo nuevo en Arknights: Endfield. Por ejemplo, el importante componente de construcción, que es como un juego dentro del juego. No solo tengo que encontrar y recoger recursos en Talos-II, sino que tengo que refinarlos para convertirlos en componentes útiles y fabricar distintas cosas, como armaduras. El juego hace un trabajo excepcional en enseñarme lo básico, pero la guía de Epic Games Store sobre cómo dominar la fabricación transformó mi conocimiento superficial en un entendimiento más profundo.
Y no estaba perdido. Todo el tiempo pensaba: "Esto no está tan mal".
También pensaba: "¿Dónde está la parte del gacha?” Recién a las cuatro horas, Arknights: Endfield introdujo las tiradas, y ahí es cuando el juego exigió un poco más de mí.

Viendo a través de la Matrix
Es algo gracioso. Al comienzo no me di cuenta de lo apropiado que fue compararlo con Pokémon. Resulta que el "atraparlos a todos" guarda cierta relación con los juegos gacha, donde coleccionas operadores o aliados que luchan junto a ti. "Atraparlos a todos" en Arknights: Endfield consiste en armar un equipo increíble.
Cada día pasaba horas jugando a Arknights: Endfield, y cada día recibía las recompensas diarias del juego. Si bien algunas me pasaron de largo, me di cuenta de que no había por qué estresarse. El juego me decía lo que necesitaba saber cuando lo necesitaba saber, y supuse que pasaría lo mismo con el sistema gacha.
Pero ya quería empezar a tirar para obtener cosas. El juego tenía una palanca de verdad para tirar y me llamaba con cariño.
En mi cuarto día consecutivo de juego, como todos los otros días, me recompensaron con una gran cantidad de objetos por iniciar sesión. No entendía mucho, pero me sentía ya más a gusto y decidí leer la descripción de cada objeto. Para mi absoluta sorpresa, me enteré de que tenía garantizado un personaje de seis estrellas, la rareza más alta posible en el juego. Cuando entré a buscarlo, vi la lista de personajes y me paralicé. No tenía la menor idea de a quién elegir.
Lo bueno era que, como en cualquier otra parte de Arknights: Endfield, no tenía que saberlo en ese momento. Confié en que los desarrolladores me lo harían saber a su debido tiempo, se lo habían ganado. Lo sabría, pensé, cuando ellos así lo quisieran.
Y, al día siguiente, vi a través de la Matrix.
Recibí un montón de Permisos de C. R. certificadas por jugar e iniciar sesión. "C. R." significa Caza de reclutas, que es como Arknights: Endfield llama a las tiradas. Fui al menú, vi que tenía un montón y luego fui al menú de Caza de reclutas desde ahí. Fue entonces cuando me di cuenta de que tenía garantizado conseguir un personaje de seis estrellas tras un número determinado de tiradas. Y tenía muchas tiradas disponibles.
De repente, lo vi claro en mi cerebro:
- Ganas moneda para hacer tiradas.
- Tiras. A lo mejor tienes suerte. Probablemente consigas algo que no está tan mal.
- El juego se apiada de ti y te garantiza algo increíble tras un determinado número de intentos.
- El resultado: acumulas monedas hasta que algo increíble esté garantizado.
¡Ahora o nunca! Se acabó el tiempo de indecisión, así que tiré y tiré, y, cuando menos me lo esperaba, tenía un personaje de seis estrellas.
Y lo vi. Al fin entendí el atractivo. Se trata de ganar el derecho a conseguir premios aleatorios de los banners. Así es el gacha.
Mi Lifeng de seis estrellas se convirtió en el miembro más nuevo de mi equipo, listo para acabar con los malos y salvar el mundo. Y vaya si sonreía cada vez que veía a mi nuevo compañero de equipo. Lo había conseguido. Había logrado resolverlo.

Mucho que aprender
Tuve exactamente el mismo pensamiento sobre dos juegos completamente distintos en el último mes. Mientras intento asimilar Crimson Desert y Arknights: Endfield, sigo pensando: "¡Dios mío! Este juego tiene muchísimo para ofrecer. Sea cual sea la cantidad máxima de juego que se pueda incluir en un juego, tiene que ser esta".
Soy una persona que le da muchísimas vueltas a todo. Mi cerebro siempre está buscando mis defectos, convencido de que se me escapa lo más obvio y de que hago las cosas mal (y con "las cosas", me refiero a "todas las cosas"). Quizá, me preguntaba mientras jugaba Arknights: Endfield, soy simplemente un ingenuo que no puede darse cuenta ni de lo que no sabe.
Pues si eso es cierto, abrazo mi dichosa ignorancia. No hay nada en este juego que parezca estar restringido de forma artificial. En las más de diez horas que llevaba jugando, no hubo nada que me haya hecho sentir que debía gastar dinero real para conseguir recompensas en el juego. Tengo tantas cosas que ya no sé qué hacer con ellas. Quizás eso cambie el día que lo comprenda todo en profundidad. Pero ese día no es hoy, y hasta o si ese día llega, me conformo con disfrutar de las cosas gratis que tiene el juego y aprender sobre la marcha.
A principios de este año, pasé unas 15 horas jugando Resident Evil Requiem. Es el tipo de juego narrativo, de categoría AAA y con una campaña intensa, que me encanta. Me ha costado mucho dinero, pero estoy feliz de haberlo gastado a cambio de la diversión que me ofrece Capcom. He jugado casi el mismo tiempo que a Arknights: Endfield y lo estoy disfrutando muchísimo. Me costó cero dólares y me enseñó más de lo que sabía sobre los juegos gacha. Si me lo preguntas, es un buen trato.
Si te interesa este tipo de aventuras, Epic Games Store está llena de juegos gacha como Arknights: Endfield, Genshin Impact, Infinity Nikki, Honkai: Star Rail, Snowbreak: Containment Zone y Wuthering Waves. A estas alturas, creo que ya me he enganchado, así que si te cruzas conmigo no dudes en saludarme, Endministrator.