
En Viewfinder, una imagen vale mucho más de que mil palabras

Fallout. Metro. Deus Ex. Horizon. ¿Qué tienen en común estas (y muchas otras) sagas de videojuegos? Se desarrollan en realidades alternativas y futuristas que muestran las terribles consecuencias de no valorar la vida en la Tierra. Los efectos de las catástrofes nucleares, la tecnología inestable y la codicia empresarial están muy presentes en casi cada escena, desde los rascacielos infinitos que se erigen sobre nuestras cabezas hasta las criaturas mutantes que acechan bajo nuestros pies.
Viewfinder es una apuesta diferente sobre el fin del mundo. En el mundo de este título de 2023 ocurren catástrofes medioambientales. La expansión industrial descontrolada ha desajustado el clima hasta un punto devastador, ha acabado con la mayor parte de la flora y ha provocado una disminución de los niveles de oxígeno. El resultado es la práctica extinción de la humanidad, junto con todas las demás formas de vida del planeta.
Sin embargo, a diferencia de otros futuros digitales distópicos, Viewfinder no resulta tan desolador. Su mundo rezuma color, con cielos despejados, vegetación exuberante y detalles fascinantes. Sus hermosos gráficos y su relajante música crean un ambiente tranquilo en el que no existe la urgencia, lo que os permite recorrer y resolver rompecabezas a vuestro ritmo. Esto se debe a que Viewfinder se desarrolla en un mundo tan bonito que es de foto y, como pronto descubriréis, esas fotos son la clave para salvarlo.
Alerta de destripe: ¡la sección final de este articulo contiene algunos destripes de Viewfinder!
Un tipo diferente de distopía
En Viewfinder, la temática medioambiental se trata más como una advertencia. Aunque las cosas no son tan terribles en la vida real, sí que existen paralelismos. El aumento de las temperaturas, las sequías sin precedentes y la deforestación generalizada ya son una amenaza real para el mundo en el que vivimos. Se trata de un tema serio y urgente que no suele ir de la mano con un escapismo despreocupado. Pero la simulación de Viewfinder no muestra indicios de la situación desesperada en la que se encuentra el mundo real.

Una voz en vuestra cabeza (no a modo de monólogo interno, sino una persona del exterior) hace que seáis conscientes de la realidad. Esta persona, Jessie, os va poniendo periódicamente enfrente de la cruda realidad mientras avanzáis en el juego. "¿Eso es un árbol? —pregunta en un momento dado—. ¿El mundo era así antes?". Su asombro y su curiosidad al descubrir el tipo de vegetación que la mayoría de nosotros vemos todos los días subraya lo peligroso que es darla por sentado.
Aparte de Jessie, tendréis otro acompañante en la simulación: Cait, un gato de Cheshire (no, no de esos) con inteligencia artificial, una carita monísima y un acento encantador. Como "guardián de registros artificial", Cait se encarga de mantener la simulación y estará encantado de guiaros a través de ella. No sois los primeros visitantes en este entorno simulado. Los científicos que lo habitaron anteriormente han dejado un rastro de detalles vivos, como notas, recuerdos y grabaciones de audio. Los científicos se han marchado, pero Cait se ha asegurado de que no se pierdan sus importantes investigaciones.
Está en vuestras manos seguir donde lo dejaron y no podréis hacerlo sin una cámara.
Mirad esta fotografía
Los rompecabezas de Viewfinder cuentan con una ingeniosa mecánica fotográfica que, literalmente, permite a los jugadores mirar las soluciones desde un ángulo diferente. Una foto de un edificio volcado se convierte en un puente. Un horizonte lejano abre un camino donde antes había un muro impenetrable. Al principio, iréis encontrando esas imágenes entre los objetos abandonados de los científicos. Pero enseguida encontraréis una cámara de estilo Polaroid, que os dará aún más control para manipular el mundo dentro de la simulación.

Los rompecabezas de Viewfinder obligan a los jugadores a ver los entornos de una forma diferente y se vuelven más complejos a medida que os adentráis en la simulación. Al poco tiempo, empezaréis a jugar con el color, la forma, la distancia, el tiempo y la permanencia de los objetos. En una entrevista concedida en 2023, el director del juego, Matt Stark, describió las perspectivas cambiantes de Viewfinder como "al estilo de Origen", y es una comparación lícita. Al igual que sucede con la película de Christopher Nolan, Viewfinder es una experiencia onírica en la que nada es lo que parece.
Stark y el equipo de Sad Owl Studios se inspiraron en otro juego de rompecabezas en primera persona que rompía moldes: Portal, la joya lanzada por Valve en 2007. Ese juego también adoptó un concepto sencillo (una pistola que dispara portales) y lo fue convirtiendo en algo cada vez más complejo. "Cada cachito de Portal está de alguna manera al servicio de la mecánica principal", dijo Stark. Su objetivo era que Viewfinder tuviera esa misma cohesión a lo largo de su historia.

En ese sentido, lo ha conseguido. Resulta muy gratificante resolver los rompecabezas de Viewfinder. En la teoría, la mecánica fotográfica, aunque muy grata por su originalidad, es muy sencilla. En la práctica, resulta sorprendentemente compleja.
Un rastro de vida
De cara al final de Viewfinder, parece que la esperanza de recuperar y completar las investigaciones de los científicos se ha perdido. No entraremos en detalles para no destriparos la historia, pero la simulación empieza a reflejar las circunstancias extenuantes del exterior. Cuando la visión utópica empieza a desmoronarse, llega el momento de encontrar una salida. "¿Crees que hay forma de seguir adelante? —pregunta Cait—. ¿Incluso sin una respuesta? ¿Incluso sin certezas?".
Al igual que en el mundo real, no existe una solución perfecta o sencilla. El juego termina con una nota que resulta tan desgarradora como esperanzadora. Vosotros elegís cómo interpretáis el mensaje final.

Para ser un juego con pocas horas de duración, llevo años jugando a Viewfinder y, ahora que está disponible en la Epic Games Store, más jugadores podrán vivir esta alucinante experiencia de simulación. Al volver a jugar a Viewfinder un par de años después, me quedé prendada e impresionada de nuevo, y no solo por sus rompecabezas, sino por su mensaje.
Me gusta pensar que termina con una nota de esperanza.
Viewfinder ya está disponible en la Epic Games Store.